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Ser voluntario en la tercera edad: una nueva oportunidad de seguir dejando huella


Muchas veces, cuando pensamos en voluntariado y en adultos mayores, lo primero que se nos viene a la mente es la ayuda que se le puede brindar a estas personas. Sin embargo, nunca pensamos en el apoyo o en la asistencia que ellos nos pueden brindar.

La vejez es una etapa en la vida en la que las personas acumulan sabiduría, experiencias y muchas ganas de seguir siendo activos en la sociedad. Ser voluntario en esta etapa de la vida no solo es una forma de contribuir a la comunidad, sino que también es una oportunidad para mantenerte comprometido e influyente de manera significativa en la vida de alguien más.

Algunos de los beneficios de ser voluntario en la tercera edad son:

  1. Impacto positivo: al tener más experiencia y una perspectiva amplia, tienen la posibilidad de abordar muchos temas de manera efectiva. Pueden inspirar a otras generaciones y brindar orientación basada en la sabiduría.

  2. Sentido de propósito: a medida que las personas envejecen y se jubilan, buscan un nuevo propósito en sus vidas. El voluntariado proporciona una vía para seguir contribuyendo a la sociedad y sentirse valioso.

  3. Mantener habilidades: el voluntariado en esta etapa de la vida permite seguir utilizando y compartiendo habilidades y conocimientos adquiridos a lo largo de la vida Esto puede proporcionar una sensación de logro y utilidad.

A través de la participación activa y el compromiso social, el voluntariado en la tercera edad puede ayudar a experimentar un sentido renovado de propósito y conexión a nuevas experiencias. Los voluntarios mayores pueden desempeñar un papel fundamental en la mejora de la sociedad y en la construcción de un futuro más solidario y compasivo.


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